El niño nace en un mundo abierto a la luz, a las imágenes, al movimiento y al sonido, aunque no es capaz de distinguir complejidades como el color, la forma y el tono o timbre. Durante los primeros meses de vida la agudeza visual y auditiva será la décima parte de lo que tendrá posteriormente.

El recién nacido no oye nada; un líquido llena el oído medio e impide el funcionamiento normal de la audición. Entre los quince días y el mes comienza a escuchar los primeros sonidos, empezando por los más agudos: el latido del corazón en el pecho de su madre, la voz de quien le habla… es decir, un mundo donde se adivina la música latente a la espera de ser transformada por el propio niño.

El bebé progresará de la confusión a la organización, en estrecha colaboración con los procesos madurativos neurológicos.

Entre los dos y tres meses el niño comienza a darse cuenta de la dirección de donde procede el sonido que escucha. Tiempo después disfruta moviendo los pies rítmicamente y empieza a imitar sonidos.

Alrededor del año se inicia la fase lingüística, donde tiene lugar la pronunciación de las primeras palabras.

Antonio Hernandez Moreno

Música para niños

 (Pag. 7 “Valor Formativo de la Música” )

Posteado por: Eunices Sirit

Un video que ilustra esto es el siguiente:

 

Agregado por: Irene Centeno

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